Estas tardes de soledad me hacen recordar y reflexionar, al mismo tiempo reír con el paso de los recuerdos, cuando más vives más tienes que contar me dice mi abuela, y es cierto, cada historia te va dejando una enseñanza para poder subir un nuevo escalón, cuando se trata del amor todos tenemos mil y un historias que contar, ya sean emocionantes o dolorosas, pero todos tenemos anécdotas. Hoy no hablaré de amor, hoy hablaré de el paso que no damos para decirle a alguien que ya no le queremos, y si, cuantas veces no nos callamos el hecho de que el amor se acabó, ya no hay fuego que encienda, es doloroso al mismo tiempo pensar que después de tanto querer a alguien simplemente el amor se vaya de repente. Algo parecido me sucedió. Un día desperté y me empecé a dar cuenta que ya no quería ver tan seguido a mi actual novio simplemente ya no me gustaban sus besos, ni sus caricias, nada era igual, fue ridículo porque el hecho de pasar por más de 4 años soltera y que apareciera alguien a cambiarlo pues tenia que ser impresionante, y si lo fue, lo quería demasiado pero eso se fue más pronto que tarde, y no fue culpa de alguien más, no existió alguien que me gustara ni tampoco él me hacía sentir mal, todo fue cuestión de un solo momento de reflexión. Cuando conoces a alguien por primera vez suele atraparte en su encanto o molestarte por su actitud pero en este caso fue la primera, siempre he sido una persona extrovertida y bohemia, por lo tanto mis gustos son similares a mi personalidad pero me confundí, él no era lo que solía aparentar, y me di cuenta mucho después. Lo sé, debi conocerlo primero antes de ser novios, de igual forma no me arrepiento de todo lo ocurrido, siempre te enseña algo.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario