viernes, 21 de junio de 2024

Empecé a extrañarte antes de perderte


 Cuando perdemos a alguien muy querido, es un sentimiento difícil de describir porque es un dolor que va más allá de lo físico, el dolor se siente como viniendo del alma.

Cuando perdí a mi abuela, el silencio llego a mí, fue como si todas las personas del mundo se hubiesen puesto de acuerdo para sentir junto a mi el dolor, tuve la dicha de recibir afecto de muchas personas y me siento agradecida por eso, aunque eso no me devolviera a la persona que acababa de perder.

Me abrazo a la idea de saber que a pesar de lo rápido que fue su muerte, ella no sufrió ni padeció largo tiempo su enfermedad, aun no les he contado, pero en su última semana de vida fue diagnosticada con cáncer de páncreas; dicen que este tipo de cáncer suele ser muy agresivo y que cuando empiezan los síntomas es porque es demasiado tarde. Todo esto yo lo desconocía hasta que nos pasó esta experiencia cercana.

Mi abuela fue una mujer tan fuerte, en muchos sentidos, que jamás pensé que una enfermedad así pudiese con ella. Si yo tuviera el poder de retroceder el tiempo, la salvaría sin pensarlo, buscaría la manera de que sea vista por los mejores médicos, no la dejaría sola ni un momento. Pero la realidad me supera en todo y yo lamentablemente no puedo retroceder el tiempo, no puedo.

Recuerdo cuando enfermó, todos pensamos que eran síntomas pasajeros, que era un virus o achaques de la vejez como le dicen, hasta que vimos que pasó una semana y en vez de mejorar empeoró. Por mi mente pasaron muchas cosas cuando la vi hospitalizada, cuando la vi tan débil. Fue en ese momento que empecé a extrañarla antes de perderla.

¿Mi recomendación? Nunca descuiden a sus seres queridos, especialmente a los mas vulnerables, los niños, sus abuelos, sus mascotas, en general a todos. Si tienen la oportunidad, no peleen tanto con sus abuelos, con sus padres o con cualquiera que lo haga enojar, descubrí que somos más efímeros que el mismo tiempo.


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